BUENO, PUES, quien está metiéndose ese dinero en los bolsillos no es Anaya, sino Gerardo Fernández Noroña. El senador morenista ha encontrado una auténtica mina de oro a través de supuestas donaciones vía YouTube, Facebook y TikTok.

SE TRATA de dinero que su supuesto público le hace llegar a través de esas plataformas. Cualquiera podría decir: “No está mal que un político se gane su propio dinero”. El problema es que, al hacerlo por medio de las dichosas donaciones, está violando la ley.

EL DELITO de Fernández Noroña tiene que ver con que, al ser servidor público, tiene prohibido recibir regalos en especie o efectivo de parte de particulares. Y más tratándose de recursos que quién sabe de quién o de dónde llegan.



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