Entre la contundencia del sonido más actual y la esencia de la cultura de club, la marca reafirma su solidez en FABRIK en una noche donde la diversidad sonora volvió a ser el eje

Un mes después de la intensa CODE 173, marcada por la visita de Amelie Lens entre otros pesos pesados, la sesión regresó el pasado sábado a FABRIK con una nueva cita marcada en rojo para los amantes del techno y otros géneros derivados. La fiesta volvía a recibirnos con todo su despliegue habitual, con cinco áreas abiertas (todas salvo el Club), ofreciendo una amplia variedad de sonidos bien distribuidos. Un planteamiento que volvía a apostar por la diversidad ya característica dentro de la marca, abarcando desde los sonidos más contundentes y actuales hasta propuestas más puristas y con varios reclamos potentes.

Si hubo un punto hacia el que convergieron las miradas (y, sobre todo, los cuerpos) durante gran parte de la noche, ese fue sin duda el Área 19. De un tiempo a esta parte, para quienes somos habituales en el club de Humanes esta sala nos sirve de termómetro para medir el pulso de algunas propuestas de la escena actual. Lo vimos la semana pasada con un llenazo absoluto de la mano de Adrián Mills y su equipo y lo volvimos a comprobar este sábado con la presencia de algunos de los reclamos más fuertes dentro de la escena hard techno.

Desde las primeras horas de la noche, el flujo del público nos dejó claro que el sonido industrial y los BPMs altos siguen en auge y, lejos de lo que algunos pensaban, aun tienen tirón para rato y un poder de convocatoria innegable. Pudimos ver a una pista completamente entregada ante nombres como Nico Moreno y Sara Landry; ambos, cada uno con su personalidad, compartieron el enfoque que vemos dentro de la escena hard techno actual, incorporando vocales y melodías de temas ampliamente reconocidos como ‘Meet her at the love parade’ o ‘Innerbloom’, que dan ese toque emocional antes de romper en drops secos, contundentes y diseñados para el impacto inmediato. Un estilo pensado para el desfogue que nos hace entender por qué conecta de forma tan directa con el público de masas, y particularmente entre las generaciones más jóvenes.

El encargado de dar el broche final a la noche en el Área fue Kuko, uno de los grandes debuts de la noche, dejando claro desde el primer momento que no había llegado para pasar desapercibido. Su selección, cargada de un schranz elegante pero con potencia, mantuvo a la pista conectada constantemente, pero fue cuando soltó Die Tonight’, tema de su último EP, cuando todo estalló en un momentazo especialmente memorable, el cual muchos llevaban esperando toda la noche y que hizo que más de uno no quisiera abandonar la pista a pesar de haberse encendido las luces.

Mientras tanto, en un plano opuesto pero igualmente atractivo para muchos, sucedía otro de los platos fuertes de la noche: el esperado all night long de Ben Sims en el Hangar dentro de su concepto Tribology. Como podéis imaginar, aquí el enfoque fue totalmente diferente, huyendo de la inmediatez y buscando más la narrativa. El británico nos llevó de la mano por un viaje musical largo, cuidado y progresivo, a lo largo del cual fue construyendo y agregando capas con la precisión de quien lleva décadas siendo todo un maestro del género.

Una travesía que no emprendió solo, ya que en cabina le acompañaron Zenker Brothers, ANNĒ y Luke Slater. Especialmente, en el caso de este último, el B2B entre ambos fue a todas luces uno de los momentos más memorables de esta CODE y todo un regalo para los amantes del techno. Sin lugar a dudas, fue un auténtico lujo asistir a un encuentro entre dos leyendas de este calibre con una técnica, selección y complicidad a nivel musical que rara vez se ve.

Nos quedamos también con la sesión en solitario de Slater, una auténtica masterclass de elegancia y saber hacer, de esas que no necesitan de grandes excesos ni artificios para atraparte por completo; y, por supuesto, con el closing set de Ben Sims, donde ya pudimos verle en todo su esplendor: sin reservas, subiendo revoluciones y poniendo toda la carne en el asador. Un tramo final en el que desplegó ese sonido con matices tribales y de claro corte hardgroove que tanto gusta al público de Humanes.

La Main, por su parte, vivió una evolución más progresiva en términos de afluencia. Durante las primeras horas fue donde más se hizo evidente el contraste con otras salas, pese a contar desde el inicio con nombres de peso como Adiel y Marcel Dettmann. Con el paso de la noche, la dinámica fue cambiando, especialmente tras los sets de dos habituales de la casa como Sam Paganini y Patrick Mason, que ayudaron a reconectar con el público y elevar la intensidad en pista. Pero si tenemos que destacar algo aquí, sin duda nos quedamos con el estreno de Héctor Oaks en la Main.

Como él mismo ha compartido en redes, el sábado asistimos al sueño cumplido de un chaval que también estuvo años yendo a FABRIK como clubber y que no abandonó esta idea desde aquella primera vez que cruzó sus puertas; y eso, fue algo que se sintió en cada minuto del set. Hubo espacio para la emoción desde el inicio, con una intro inesperada a ritmo de ‘Runaway’ de Kanye West. A partir de ahí, Oaks desplegó ese estilo tan reconocible y que tan bien funciona con el público de aquí, lleno de guiños old school y detalles personales, como esa camiseta de «Madrid al cielo». El cierre, con su ya clásico ‘La línea de la vida’ terminó de sellar un set cargado de simbolismo y dejándonos uno de los momentos más especiales de la noche.

Y no podemos pasar por alto el cierre de Nuke, auténtico padre de CODE, que volvió a encargarse del cierre de la Main tras Héctor Oaks. Una figura que, pese a la magnitud de los nombres que suelen copar el cartel, nunca debería infravalorarse. Porque si algo demostró una vez más es que el residente, además de sostener la identidad de la fiesta, sabe exactamente cómo y cuándo apretar. Nos brindó un cierre a la altura de la noche en el que sonaron temas desde clásicos como el ‘House of House’ a otros más actuales como el siempre emocionante ‘Mouse on Keys’.

Más allá del protagonismo indiscutible de estas tres salas, que concentraron gran parte del foco y los grandes nombres de la noche, CODE 174 volvió a dejar espacio para propuestas algo más underground en Crystal 360º y Satélite. Espacios donde, para algunos, los nombres podrían resultar menos familiares, pero que precisamente abre la puerta a uno de los grandes valores de la cultura de club, como es el descubrir, dejarse sorprender y entender que hay mucha vida más allá de los grandes headliners.

En Crystal 360º tuvo lugar el takeover del sello BCCO, por donde pasaron artistas como Grace Dahl, Baugruppe90 o 2HOT2PLAY, mientras que la Satélite, como de costumbre, la ocuparon algunos de los nombres del espectro más oscuro e hipnótico del techno como Rene Wise, Jako Jako o los lives de Ø [Phase] y Luigi Tozzi. Cada vez que logramos asomarnos por ellas, en la medida que nos lo permitieron los inevitables y nunca fáciles solapes con el resto del cartel, nos encontramos con pistas vivas y que nos transmitieron muy buenas sensaciones.

Despedimos así otra edición de CODE que nos reafirma que la marca sigue en plena forma, sosteniéndos en un mastodóntico club como lo es FABRIK y que la variedad funciona y se consolida como uno de sus grandes aciertos, demostrando que hay espacio para todos los enfoques dentro del techno, desde los sonidos más masivos hasta las propuestas más puristas y underground.

Con la vista puesta en las próximas fechas, la maquinaria no se detiene: CODE tendrá presencia en DURO, el festival de Montmeló que tiene lugar en Semana Sant; y ya en casa volverá a cruzar fuerzas con el colectivo Verknipt el próximo 18 de abril, recibiendo a artistas de la talla de Reinier Zonneved, 999999999, Quelza o DJ Pepo.

¡Nos vemos en la pista!



Source link