El neerlandés Mathieu Van der Poel (Alpecin Deceuninck) reinó este jueves en la Tirreno-Adriatico 2026 por segunda vez en lo que va de competición, tras un esprint tremendo que le permitió alzar lo brazos por delante del italiano Giulio Pellizzari (Bora), gran vencedor de la jornada tras arrebatar la ‘maglia azzurra’ al mexicano Isaac del Toro (UAE), a dos segundos del liderato antes de la gran prueba montañosa del viernes.

Esta cuarta etapa de la ‘Carrera de los dos mares’, de 213 kilómetros entre Tagliacozzo y Martinsicuro, brindó el recorrido más complejo y la jornada más agitada vista hasta el momento en la competición. Dos grandes ascensos, dos escapadas numerosas, otra volata comandada por el neerlandés y un cambio en la general tras 4 horas 51 minutos y 40 segundos de travesía.

Pegado a la rueda de Van der Poel llegó el italiano Giulio Pellizari (Bora), el nuevo líder, con el que ya compitió en un final veloz en la segunda etapa que también ganó el neerlandés. El podio lo completó el noruego Tobias Halland Johannessen (Uno-X Mobility).

En la general, a dos segundos de Pellizzari, asoma Del Toro. A 21 segundos del italiano, en tercera plaza, el esloveno Primoz Roglic, todavía sin demasiado protagonismo pero en busca de su tercer ‘Tridente’.

Esta cuarta etapa se presentó como el escenario ideal para una fuga exitosa. Y lo fue, aunque tuvo que esperar al segundo intento. Los primeros aventurados, un grupo de 12, se lanzaron en solitario en los primeros compases de la marcha. Entre ellos, el siempre presente Diego Pablo Sevilla (Polti VisitMalta).

El español, criado en la Fundación Contador, pugna por el liderato de montaña con la ‘Maglia Verde’ y coronó en primera posición, otra vez, como en todas las anteriores etapas, el primer ascenso, en este caso a Ovindoli.

Conquistó el español también la segunda dificultad de la jornada. Otros 15 puntos en su bolsillo en el Val alico delle Campanelle (12,9 km al 4,5%). Sin embargo, fue el francés Rémy Rochas (Groupama) el que reinó en Castellalto (7,6 km al 4,5%), irrelevante en términos de clasificación al mantener Sevilla la camiseta verde de líder de montaña.

La gran escapada, dividida en dos a falta de unos 35 km para la meta, diezmada por el gran esfuerzo inicial, fue poco a poco sucumbiendo ante un pelotón que neutralizó la fuga al límite, a falta de 15 km para el final, justo a tiempo para reabrir toda la carrera en el último tramo.

Se colocaron los gallos para el último ascenso, de 1.6 km con 9.4% de pendiente. Van Aert, Healy, Del Toro, Ganna y Van der Poel rueda a rueda. Lograron una pequeña ventaja respecto al pelotón gracias al imponente ritmo del estadounidense Matteo Jorgenson (Visma). La segunda escapada de la jornada, la definitiva. Del Toro se impuso en Tortoreto via Badetta, este último ascenso antes de un final lanzado.

Y después de algunos kilómetros de miradas, de dudas, de preparación, el más listo de todos emergió en el momento clave, a menos de mil metros. Lanzó la volata Van der Poel y la finalizó con brazos en alto en Martinsicuro, justo por delante de un Pellizzari que acabó vestido de azul.

Del Toro y Roglic, al acecho en la general justo antes de la quinta etapa, de 184 km entre Marotta-Mondolfo y Mombaroccio con diez ascensos de diferente dificultad que bien puede dejar el ‘Tridente’ visto para sentencia.



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